¿Ser o no ser (Freelance)… esa es la cuestión?

Algunas reflexiones (y enseñanzas) sobre mi experiencia trabajando como freelance

Ser o no ser

En una revista de economía leo el siguiente párrafo sobre el trabajo freelance:

“…Esta forma de trabajo ya no será excepcional: se estima que hacia 2020 serán un 50% de la fuerza de trabajo mundial…”

Es imposible asegurar qué sucederá en el futuro, pero considero cierto que el modelo de trabajo basado en el empleo (esto es, la prestación de servicios cambio de una remuneración en relación de dependencia) desde hace un tiempo viene sufriendo una ruptura, adoptando modelos más flexibles, autónomos y que exigen una mayor capacidad de adaptación.

Cualquier organización busca ser más competitiva, y una de las estrategias posibles de mejorar esta competitividad gestionando las personas (a nivel costo y productividad) puede ser contratando trabajadores freelance.

Hace algunos años me encontraba trabajando en relación de dependencia para una organización, una posición en la que me encontraba sumamente cómodo y en la que no encontraba razón alguna para cambiar.

Insistentemente un grupo de profesionales amigos que tenían un estudio legal e impositivo comenzaron a tentarme de manera insistente para unirme a su equipo de trabajo a efectos de poder ofrecer otros servicios a sus clientes en materia de RRHH. Durante varios meses pensé detenidamente en esta posibilidad: de un lado encontraba la comodidad de lo estable, la seguridad de un sueldo fijo con el que podía contar a fin de mes, tenía una cobertura de medicina prepaga y conocía perfectamente los sobresaltos que mi tarea podía tener porque podía estimar en mi trabajo algo de previsión.

Del otro lado tenía la posibilidad de trabajar con amigos, manejar mis horarios a gusto, contaba ya con una cartera de posibles clientes fijos del estudio, en fin: era todo un mundo nuevo por descubrir, crecer y desarrollar a nivel profesional.

En ocasiones lo conocido y estable tranquiliza, pero en ese momento también lo desconocido era sumamente atractivo y desafiante: recuerdo que uno de mis amigos me dijo: “…la comodidad es como el chocolate: es buena solo en cierta medida…”

Tiempo después tomé la difícil decisión de salir de mi zona de confort y renunciar a mi empleo en relación de dependencia (avisando por supuesto con un tiempo prudencial al empleador de entonces): finalmente comencé a trabajar de manera free lance con mis amigos.

Si bien desde el punto de vista económico no resultó rentable (no es simple ofrecer servicios que para cualquier organización representan en lo inmediato una pérdida), en el aspecto profesional resultó sumamente positiva: durante casi dos años pude impulsar mi creatividad, aprendí a utilizar mi ingenio para crear diferentes propuestas según el cliente, a esforzarme por ser original y ofrecer soluciones innovadoras, motivado solo por la pasión que genera la profesión, incluso a veces sin percibir un pago acorde a mi esfuerzo.

¿Cómo construir algo en momentos de incertidumbre y que esto se sostenga en el tiempo?

En ese momento no tuve en cuenta algunas cuestiones: debería haber construido previamente (por ejemplo) un mapa de riesgos a efectos de poder medir ocurrencias potenciales en las actividades o procesos (una herramienta administrativa sumamente útil).

No tuve en cuenta tampoco los gastos adicionales que debía afrontar por mi cuenta: folletería para apoyar el marketing, traslados, pagos mensuales al fisco (en Argentina es obligatorio abonar una cuota mensual en concepto de obligaciones impositivas que varía dependiendo el monto de facturación, destinados en parte a cubrir aportes jubilatorios y obra social), entre otros asociados a la gestión.

No medí en ese entonces ni delimité claramente cuándo terminaba la jornada de trabajo (un aspecto que más suele descuidar quien trabaja por su cuenta), y me costó poner un precio justo al trabajo realizado (los ingresos son sumamente variables).

Estas consideraciones pueden ser útiles cada vez que se piense en asumir un trabajo freelance.

Mientras escribo este artículo pienso que ser mi propio jefe por un tiempo me impulsó a adquirir nuevas habilidades y herramientas, pude desempeñar mi profesión con mucha flexibilidad. Es necesario y útil en ocasiones pensar en diferentes estrategias en momentos de crisis, sin importar la denominación: podés ser freelancer, profesional monotributista o transformarte en emprendedor.

Seguramente continuará el debate si el cambio tecnológico sustituye o desplaza al trabajo, y en este marco las organizaciones deberán debatir cómo incluir estas formas de provisión de servicios en los procesos organizacionales, que seguramente transformarán en parte la cultura organizacional.

relaclabor@gmail.com

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