No sos vos, (¿Soy yo?)

No sos vos soy yo

Sobre buscar empleo y no morir en el intento

Cuando una persona se encuentra en búsqueda activa de empleo, es natural que pase por distintos momentos y sensaciones: expectativa ante una comunicación, ansiedad si se lo convoca a una entrevista, conformismo o decepción si la posición no cuadra del todo con lo que se busca (por remuneración, beneficios, etc.), incertidumbre si pasan los días y no se recibe notificación sobre la continuidad del proceso, y seguramente desesperación si con el transcurso del tiempo sigue sin suerte en la búsqueda.

La realidad es que todo proceso de búsqueda de un empleo remunerado lleva su tiempo (Nada nuevo: ¡y cuánto en tiempos de crisis!): lo cierto es que dependiendo de la posición que se está buscando, es posible que oscile entre 3 y 6 meses como mínimo, o de 6 meses a un año si se trata de cargos de supervisión, ejecutivos o gerenciales (en este último caso es posible que se extienda más todavía). También es posible que quienes busquen ocuparse en el rubro IT los tiempos se acorten mucho menos (encontrar profesionales y técnicos en este rubro sigue siendo todo un desafío para las empresas, consultoras y selectores freelancers).

Seguramente nuestro tiempo (el de nuestra necesidad de estar trabajando, por distintas razones) no sea el tiempo de los demás, es por ello que debemos estar preparados mentalmente (escribo esto y me pregunto qué significa exactamente prepararse mentalmente…), ya que nos encontramos ante un mercado de oferta laboral sumamente volátil.

A este estado de la cuestión se deben adicionar un sin número de requisitos probables que seguramente pueden llevar a pensar en bajar los brazos más de una vez: demasiado joven para ese puesto, demasiada edad para esta otra posición, falta de experiencia en este rubro, sobre calificación para esta vacante, y la lista sigue…

Hace un tiempo formé parte de un proceso de selección para una vacante a través de una consultora boutique: me informaron que no haber tenido una trayectoria laboral en empresas de envergadura me dejaba afuera del proceso (también hay que estar preparado para escuchar de todo!).

Puede también suceder que te convoquen de consultoras internacionales donde todo el proceso se encuentra perfectamente estandarizado (parece también estar estandarizada el nivel de cordialidad, salvo que aquí no se brinda la posibilidad de agrandar el combo): si no se encaja con el perfil de búsqueda es probable que te digan, muy amablemente, que les pareció muy importante en esa instancia haberte conocido, que lamentablemente no hay ninguna búsqueda vigente que concuerde con tu perfil y finalmente te invitarán a contactarlos en caso que una búsqueda en particular te interese: ellos supuestamente se ocuparán de ofrecerte como postulante y promocionar tu perfil.

Trato de no formar parte de la discusión estéril e interminable de si los selectores no informan sobre la continuidad en el proceso o si el postulante no concurre ni avisa de su ausencia a la entrevista pactada: considero que perfectamente puede identificarse a través de un efectivo screening telefónico si el postulante reúne las calificaciones que requiere la posición y si la posición nos interesa realmente como para decidir concurrir a la entrevista: aquí la comunicación clara de ambas partes es fundamental.

Lejos de una lógica pesimista, uno habla y escribe (seguramente muchos lo harán mejor que yo) desde la realidad que conoce, desde su realidad. En este contexto me ha resultado útil tratar de ocuparme de otras cuestiones en momentos de incertidumbre: nunca dejar de ser constante, capacitarme más en aquellos puntos que considere más débiles (a través de otros o por mi cuenta: debemos aprovechar la herramienta que ofrece la Web), tratar de especializarnos en un área en particular como estrategia de diferenciación, mantenernos actualizados constantemente y por sobre todo apoyarnos en la gente que tenemos alrededor.

Al momento de concurrir a una entrevista de trabajo mostremos quienes somos realmente, resaltemos aquello de nosotros o de nuestra experiencia que tenemos de valor para aportar a la posición: creo preciso alejarnos de los discursos armados y, además de saber explicar bien qué hicimos, cómo y porqué, puede ser útil hablar también de todo aquello que no figura en nuestro CV.

Finalmente, cuando la devolución no sea positiva y no seamos elegidos para una vacante tratemos de no pensar en que nuestro perfil no sirve o que estamos haciendo las cosas mal (demasiados no para un párrafo): en ocasiones el selector no solo evalúa a la persona: debe tener en cuenta la cultura organizacional de la empresa, cómo está conformado el equipo de trabajo al que se va a incorporar la persona, cómo es la persona que estará a cargo, etc.

Voy a terminar citando unas palabras del Sr. Leo Piccioli, a quien leo mucho, coincido bastante y ha sido útil en muchos aspectos (de su curso gratuito http://www.leopiccioli.com.ar/es/buscar-trabajo-es-un-trabajo-el-curso/): “…Podes pasarla mal en el recorrido, pero eso también pasará y le vas a encontrar la vuelta. No bajes los brazos…”

 relaclabor@gmail.com

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